IMPUGNANDO LA LOCURA – Contesting Madness

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La historia de occidente se ha caracterizado por emitir diagnósticos médicos y categorías sociales que han violentado prácticas ancestrales, identidades culturales e incluso libertades humanas. Esto ocurrió, por ejemplo, con la histeria, diagnosticada principalmente a mujeres hasta el siglo XIX por médicos y padres de familia; la homosexualidad, que tan solo se eliminó del catálogo de enfermedades mentales de la OMS en el año 1990, luego de una lucha contra dictámenes religiosos que continúan instruyendo modelos educativos e instituciones sociales; o, el diagnóstico de esquizofrenia o bipolaridad emitidos por centros psiquiátricos de medicina occidental a personas y comunidades que dicen encontrarse en estados de trance o comunicación espiritual con ancestros o dioses.

¿Cómo imaginamos la locura? ¿Cuánto de nuestra imaginación pertenece a percepciones impuestas por agentes ajenos -el estado, el mercado, la religión o la familia? Y, ¿cómo podemos re-imaginar, de-colonizar o contestar esas percepciones?

En el año 2016, durante una búsqueda personal sobre la Santería en la ciudad de Rotterdam, conocí al líder social Fred Fitz-James, quien me regaló un libro sobre la práctica Surinamés Winti. En un capítulo del libro el autor Henri JM Stephen (doctor de medicina occidental y curandero Winti) describe la imposición del pensamiento médico occidental sobre otras culturas: “[…]Nos damos cuenta de que, en general, las enfermedades siempre tienen un lado cultural, la forma en que las vemos, las verbalizamos y clasificamos, y la forma en que las curamos está determinada por nuestra cultura. […]” (H. Stephan).

Gracias a este texto di inicio al proyecto Impugnando la Locura, con el cual facilité conversaciones con personas de distintos antecedentes culturales en la ciudad de Rotterdam. Juntos de-construimos y cuestionamos nuestras percepciones sobre la locura, apelando a la relación (Glissant) y al imaginar colectivamente como un ejercicio para afectar nuestras sensibilidades individuales y ver que el Otrx está en nosotrxs y por lo tanto, que no existe una identidad absoluta ni un purismo cultural (Gilroy).

¿Cómo están nuestros sentidos implicados en esta relación? ¿Podemos desaprender las epistemologías racionales o aprehender ontologías desconocidas?
Si la relación nos afecta inherentemente, ¿bajo qué corrientes navega nuestra cordura?

Paralelo a estas conversaciones, incluí en este proceso una serie de documentos  académicos, siguiendo un interés por los conflictos entre el pensamiento racional occidental y el misticismo. Esto me condujo a atar nudos entre la historia de la locura Europea y la forma cómo esta viaja por el océano proyectando en las colonias sus fantasías, miedos y prejuicios (Wekker).  En la época gótica, por ejemplo, los símbolos y los signos se volvieron tan cargados de significado, que las figuras y la representación comenzaron a perder sentido, sólo podían ser entendidas bajo la mirada de la locura. Las prácticas de adoración, culto o encuentros sociales de poblaciones subyugadas -tanto en territorio Europeo como en las colonias-, fueron exterminadas bajo el eufemismo del desorden social, la hechicería y la posesión diabólica, a su vez concebidos como “psicosis colectiva y contagio tremendo” (Gómez Valderrama). Lo que se imagina ser el rostro de la locura todavía vaga como fantasma por las calles de las ciudades, los sistemas de salud, las cárceles, entre otras instituciones.

Impugnando la Locura es un proyecto que, a través de la interpretación material de conversaciones y textos, crea unas de tantas posibles lecturas sobre cómo percibimos  la locura y a su vez cómo la refutamos. Este trabajo se realizó con las ideas, historias y silencios compartidos por: Operaria del Supermercado RAM (anónima), Merel Hooijer, Virgil Zaalman, Floortje Meijer, Esdra Baris, curandero Winti (anónimo) y Lianne Rueb. Y gracias a las contribuciones performativas de: Isabel Marcos, Natiti X, Kari Robertson, Vanita y Johanna Monk, Céline Wouters, Alba Cecilia Londoño y Virgil Zaalman.

Apoyado por CBK R’DAM. 

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